Vuelven con un nuevo disco bajo el brazo estos chicos asentados en New Jersey, aunque todos ellos de raíces latinas, para demostrar que son una banda que todavía contiene mucho potencial. El disco sale cuando más se necesitaba, pues en los meses precedentes, su anterior guitarrista, Marc Rizzo (Soulfly, Comittee of 13), se enzarzó en un triste cruce de declaraciones con el cantante Christian Machado, acusándolos de hacer play-back, nada menos. Esto y otros acontecimientos debieron darle fuerza al grupo ya que nos traen un disco con un sonido más endurecido con respecto al anterior, menos personal y más social, más étnico y con una diversidad de matices más presente.
No creo que haya que hacer muchas presentaciones en lo que se refiere a sus componentes, Christian Machado, vocalista, recuerda, esta vez, más a aquel del “Revolution/Revolución” con gritos por doquier, aunque su faceta más melódica la conserva, si cabe de forma más emotiva y menos calculada, mostrando una vez más ese contraste abismal entre su registro gutural y melódico. Las guitarras de Jardel Paisante y Ahrue Luster son un auténtico muro que recupera el sonido más duro de Ill Niño, con toques muy próximos al metalcore y al trash, sin dejar de lado efectos, melodías pegadizas y algún que otro solo, además de añadir algún pasaje acústico. Laz Pina, bajista, sirve de apoyo para las guitarras y no se prodiga en protagonismo. Dave Chavarri, creador de esta máquina, sigue con su estilo dinámico, todoterreno, con ritmos cambiantes, dejando algún que otro espacio para su compañero en la percusión Danny Couto, el que ha sabido sacar, por fin, un sonido eficiente y presencial a sus instrumentos, dotándo al sonido de un carácter más tribal que antaño, aprovechando sus recursos al máximo.
El disco comienza con uno de los temas más veloces, directos y agresivos, muy cercano al metalcore, que hayan concebido, “This is War”, con referencias a la guerra que su país lleva a cabo en Oriente Próximo y a la guerra que se lleva cabo todos los días en las calles de las grandes ciudades norteamericanas. “My Resurrection” es una declaración de principios en toda regla, para aquellos que se creyeron que no volverían a levantar a cabeza, ahí os va este corte con una introducción tribal para dar paso a un ritmo entre industrial y tribal con unas guitarras machaconas y un doble bombo constante. A continuación, llega “What you Deserve”, un tema single en toda regla, para promocionarse, con líneas melódicas predominantes, pero con una base bastante dura. Tras este, “La Liberación of Our Awakening” y “Turns to Gray” vuelven por la senda de los dos primeros cortes. “All I Ask For” sería un potencial segundo single radiable, con estribillo emotivo y de fácil memorización. Luego de esta, “De La Vida” un tema más equilibrado en tanto que partes duras y melódicas, y tras esta canción “Corazon of mine” que a pesar del título tiene una base muy dura. “Everything Beautiful” se postula como una de las canciones más melódicas, “In This Moment”, vuelve, otra vez a reincidir en una base dura y melodías, “My Pleasant Torture” es un tema emotivo, con sentimiento y un tanto agónico, con una percusión y una guitarra acústica de fondo en las partes tranquilas bastante cuidadas, “Barely Breathing” es un corte instrumental de un minuto aproximadamente, que no pasa de anecdótico, para dar paso a la última carga de mala leche de estos chicos, “Violent Saint”, que alguno recordar a “God Save Us”, con unos redobles de batería acompañados de percusiones, un buen broche final.
En general, el disco se convierte en una reinvención de los Ill Niño, que aunque por momentos recuerdan al grupo de “Confessions”, han endurecido su sonido considerablemente, recordando mucho más al grupo de “Revolution...Revolución”, acercándose al tan de moda metalcore. Este aspecto puede ser el que resulte más negativo, pues a algunos resultará más que curioso, y levantará más de una suspicacia, que como antaño se acercaron al new-metal, ahora se acerquen al metalcore. Eso si, la senda abierta en este disco, en mi opinión, está mucho más acertada que la abierta en su anterior trabajo, pues éste se deja escuchar de principio a fin, aunque tenga temas más acertados que otros. Un caso aparte es la lírica de Christian Machado, que a pesar de que esta vez ha abordado más temas en sus letras, compremetiéndose algo más, sigue apostando, muchas veces, por una temática personal y difusa. Debería “mojarse” más, ser más explícito. En definitiva, este disco es una buena base a desarrollar cara un futuro, pero este no creo que sea su disco definitivo.
Lo Mejor: La producción. Una vuelta a sus raíces como grupo, más dureza en los temas. Unos Ill Niño más centrados.
Lo Peor: Que no destaquen demasiado entre la ola de grupos de metalcore que existen. Que se le acaban las oportunidades para convencernos con un disco excelente. Hay algún tema que sobra.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 80 |
70 |
| Estadísticas |
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