Sucede en ocasiones que un grupo, a pesar de tener pocos trabajos a su espalda, se trata de un claro referente de su género, y el lanzamiento de un disco con su sello es ansiosamente esperado por una buena parte de la comunidad metalera. Este es el caso de los franceses Anorexia Nervosa que con este, su cuarto disco desde su formación en 1995, “Redemption Process”, demuestran que las esperanzas depositadas en ellos estaban totalmente fundadas.
El sonido de este disco de black metal sinfónico se caracteriza por una veloz y compacta labor de batería, que da forma a un sólido andamiaje sobre el cual se construyen densas melodías tanto de guitarra, bajo y voz como de teclados y sintetizadores, que otorgan una exquisita ambientación de carácter dramático y decadente, solo ensombrecido por una producción que no destaca precisamente por su nitidez, generando como resultado un sonido un tanto turbio y enmarañado.
Esto se puede apreciar en “The Shining”, primer corte de este trabajo. En éste, al igual que en buena parte de los temas que conforman el disco, los teclados compiten directamente con los instrumentos de cuerda, robandoles bastante protagonismo. Otro elemento característico que podemos observar en esta canción es una parte central más relajada, donde la agresividad dominante nos otorga un leve respiro, para después volver a introducirnos en la vorágine de bombo y cuerdas que es este primer tema. “Antinferno”, por el contrario, se trata de un tema con un sonido black-metalero más clásico, donde los teclados quedan relegados prácticamente a un segundo plano, como mero acompañamiento a la acertada labor instrumental del resto de la banda.
“Sister September” aparece como un tema más sosegado, con aumentos de velocidad esporádicos, en el que la atmósfera dramática proporcionada por los teclados vuelve a adquirir un papel muy relevante, y que en su tira y afloja particular con los instrumentos de cuerda, vuelve a ceder terreno en “Worship Manifesto”, un tema que, una vez más, se acerca a los temas de black metal de corte más clásico. Cabe destacar la incursión en el campo melódico realizada por Hreidmarr, cantante de la banda, que pasada la mitad de este agresivo tema, afronta sin problemas un fragmento cantando con voz limpia, que gracias a la sonoridad de la lengua francesa, colabora de manera excelente con la atmósfera de la que venimos hablando.
Le sigue “Codex-Veritas”, un tema con un comienzo muy rápido y que probablemente sea el más duro del disco, sin tener por ello que renunciar a partes instrumentadas y ambientales. A continuación “An Amen” comienza con un ritmo lento que va cobrando fuerza a medida que avanza el corte, en el que las guitarras y los teclados van turnandose en protagonismo, cediéndose primer plano entre ellos en un corte largo, intrincado, con subidas y bajadas de ritmo, bien construido y que habla muy bien acerca del talento de estos franceses.
El disco termina con “The Sacrement”, todo un climax de seis minutos y medio, de ritmo más relajado que el del resto del disco, pero cargado de fuerza y, gracias a la orquestación y los coros que acompañan a la voz de Hreidmarr, una fuerte atmósfera de tono prácticamente apocalíptico. Este aspecto se hace patente, en especial, en el último minuto de canción, cerrando de esta brillante manera un trabajo bien hecho, atractivo y que demuestra que el campo del black metal sinfónico todavía tiene muchos frutos de calidad que ofrecer.
Lo Mejor: La ambientación general del disco, la fuerza de las composiciones.
Lo Peor: La producción deja bastante que desear en lo que a calidad de sonido se refiere.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 80 |
77 |
| Estadísticas |
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