Tras el adiós definitivo del grupo Godflesh, su líder Justin Broadrick anunció que planeaba lanzar un proyecto en solitario. Poco a poco fuimos conociendo detalles de esa nueva aventura musical que finalmente se llamó Jesu. Pues bien, tras una más que larga espera, el bueno de Justin nos presenta su primer trabajo en solitario, llamado “Heart Ache”.
El primer dilema que surge al escuchar este trabajo es su edición. Se presenta como un Ep, pues tan solo cuenta con dos canciones, pero ¡vaya dos canciones! En total duran 40 minutos, y con ese metraje a mí por lo menos me parece merecedora del calificativo de larga duración. Dejando de lado polémicas más o menos triviales, lo cierto es que “Heart Ache” es una verdadera obra de arte.
Manteniendo algunos de los elementos que hicieron grande a Godflesh, Justin Broadrick ha llevado su habilidad compositiva a un nivel superior. Tanto “Heart Ache” como “Ruined”, los dos temas que forman parte de este trabajo, son composiciones complejas, de más o menos 20 minutos de duración cada uno, 20 minutos que dan para mucho. Ambos temas comparten una estructura caótica en la que partiendo de unas bases de riffs metaleros ultrapesados, logran añadir una enorme cantidad de matices. Al contrario de lo que sucede con muchas bandas progresivas o con tendencia a componer temas de muchos minutos de duración, Jesu logra que cada fragmento del tema signifique algo y que en conjunto, la canción se muestre como una experiencia catártica.
El CD empieza con “Heart Ache”, en mi opinión una verdadera obra maestra, la cual está concebida como un viaje a través de sonidos, cada uno representando una emoción. Todo empieza con una extrema intensidad en la que las líneas de bajo martillean al oyente. Sin lugar a dudas, una perfecta ejemplificación de lo que es el dolor. El siguiente giro de tuerca nos lleva a un pasaje de repetitivos riffs de guitarra, algo menos pesados que los anteriores, pero que gracias a un intenso bateo y a las distorsiones del bajo, hacen que la atmósfera sea realmente inquietante. Tras los 8 primeros minutos, llegan los primeros elementos electrónicos y una melodía bastante más envolvente, eso sí, la incertidumbre y la expectación siguen ahí, dando paso a la voz de Justin, que a propósito imprime un ritmo cansino y monotonal a su canto de aflicción. Esos segundos de relax están seguidos de un bateo in creccendo que sirve como preludio a una nueva ráfaga de riffs enérgicos, aunque en esta ocasión la melodía no es tan confusa como al principio. ¿Tal vez represente el comienzo de la recuperación de su particular dolor de corazón? La voz de Justin sigue divagando ya hasta el final de la composición, donde las distorsiones y los efectos electrónicos se van sumando a la instrumentación de base logrando un cierre apoteósico cargado de emotividad.
Por si los constantes cambios de “Heart Ache” no son suficientes, llega “Ruined”, un auténtico recopilatorio de sonidos cuya propuesta sigue siendo la misma del tema anterior: dejar que los instrumentos expresen dolor y todas las emociones que ello conlleva. De este modo, “Ruined” empieza con unos sencillos y repetitivos acordes de piano, que a modo de azafata, nos dan la bienvenida a la peculiar visión que Justin Broadrick tiene de la perdición. Con maestría, los teclados se convierten en una asfixiante colección de riffs de guitarra y bajo dispuestos a estremecer a cualquiera que los escuche, resultando esta segunda parte de “Ruined” el fragmento más agresivo del disco, compartiendo muchas similitudes con los trabajos de Godflesh. Esta agresividad va creciendo poco a poco hasta que llega a su momento cúspide, tras el cual el proceso se reinvierte, y en unos minutos las guitarras van muriendo al mismo ritmo que resucitan los acordes de teclado y las líneas electrónicas que rellenan desde el fondo.
Está claro que Jesu ha logrado atraer la atención de todos aquellos que esperábamos la aparición de nuevo material de Justin Broadrick. Rock progresivo y experimental, que si bien puede resultar una maravilla para los oídos, también requiere gran atención por parte del oyente. Así que si tienes ganas de dejarte llevar durante 40 minutos, “Heat Ache” es tu disco, y Jesu un proyecto al que no deberías quitarle la vista de encima.
Lo Mejor: Un disco complejo, repleto de simbolismo sonoro y con una ejecución instrumental excelente.
Lo Peor: Es uno de esos discos que requiere total atención por parte del oyente, así que los inquietos o estresados, abstenganse.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 80 |
76 |
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