1990, sólo quedaban diez años para que acabara el milenio, había toda una revolución político social por vivir. Pero también la música estaba apunto de romper con todo. Centrándonos en un el punk de manera genérica, el final de los 80 no fueron tan grandes para el punk-rock como lo fueron para el Hard-Core, pero fue el momento donde se estaba gestando lo que posteriormente sería el punk-revival de los 90. No por ello penséis que no se hizo nada, pues muestra del trabajo que se estaba haciendo son el Suffer (88) y el No control (89) de Bad Religión, por ejemplo, pero el año 90 fue la primera vuelta de tuerca clara para llegar al 94. Centrándonos aun más, en el Punk-ska, dos semillas que marcarían inevitablemente el devenir de este estilo fueron plantadas en 1990, “Devils Night Out” de los The Mighty Mighty Bosstones y el “Energy” de Operation Ivy.
A estos últimos no les duro mucho el grupo, pues la mitad (Armstrong y Freeman) se fueron después de hacer un excepcional disco, para hacer uno mejor aun con su nuevo grupo, “…and out come the wolves” de Rancid. Pero para eso hubo dos pasos anteriores llamados “Rancid” (93) y “Let´s go” (94), marcando su tendencia al alza en cuanto a calidad compositiva. Entre los dos grupos hubo algún que otro puente intermedio, como Dance Hall Crashers o MDC. Pero a ellos les fascinaba la música del 77, y más concretamente, adoraban a The Clash, que se encuentra en cada una de sus canciones, y eso decidieron hacer.
Y otra vez aparece el nombre del omnipresente Brett Gurewitz, que les ficha para Epitaph en el 92. Por aquel entonces el grupo estaba formado por Armstrong, Freeman y Reed, y buscaban a un segundo guitarra, y Billie Joe de Green Day llegó a toca con ellos en un show. La oferta que le hicieron a Lars Frederiksen al principio no fue aceptada, aunque al final acabo en Rancid (debido a que su propio grupo se disolvió), siendo el Ep Radio,Radio,Radio su primer trabajo con ellos. Luego vino el “Let´s go”, que les llevó muy alto, las multinacionales les quisieron fichar, pero no aceptaron debido a que perdían el poder de decisión que tenían con Epitaph (el título del disco que tenemos entre manos hace referencia a ello). Y finalmente llegamos al 95, a la creación de uno de los mejores discos de punk-rock de los 90. El legado de The Clash no se había perdido, y fueron de los pocos que supieron utilizarlo a un nivel que casi llega al de sus maestros. También hay que tener en cuenta que su éxito en parte influenciado por el que tuvieron justo el año anterior The Offspring y Green Day. Estos dos sí que marcaron una tendencia a seguir, fueron imitados o sirvieron como influencia a muchos grupos, pero sin embargo el camino marcado con maestría por Rancid no fue seguido por la gente (había algunos, pero la diferencia en cuanto a número de grupos es abismal, aunque quizá no la de calidad). Rancid quedó para el grupo de gente que realmente adoraba el punk, un grupo minoritario, aunque poco a poco con los años se ha ido reconociendo el valor de este disco.
Un disco con grandísimas canciones, y lo demuestran desde el principio, como por ejemplo “11th hour”, con el estribillo que es todo un himno. Pero lo bueno realmente empieza a partir de la cuarta canción, “Time bomb”, simplemente tremendo, ska puro y duro, pero con una clase que y un saber hacer que hace que uno se estremezca. De aquí en adelante las canciones empiezan a entrar en uno dejándole atónito, como por ejemplo “Lock, Step & Gone” o “Junkie Man”, y de repente y sin darte cuenta llegas al segundo gran momento, Ruby Soho, otro clásico de Rancid, con la voz de Tim en los puentes y esos estribillos con todo el mundo cantando, soberbio. Pero es que no hemos acabado, pues aunque no sea un clásico, la próxima para mi es la mejor del disco, “Daly City Train”, aunque visto con objetividad no se diferencia mucho del resto del disco. Y otra vez un clásico (ya van tres), “Journey to the end of the East Bay”. Siguiendo con la misma tónica, y cuando ya el final no está lejos, “Old Friend” con un estribillo muy pegadizo vuelve a recordarnos el valor de lo que estamos escuchando. Vuelvo a repetir que todas las canciones se parecen mucho, pero es que en este caso, me alegro de que sea así. Son en total 19 canciones en total (imposible de analizarlas una por una), y no sobra ninguna.
Debería de tener más relevancia del que se le ha dado (aunque quizá eso sea debido a su negación a fichar por una multinacional,… las leyes del mercado), pues es un disco que muestra la cúspide de un tipo de música.
Lo Mejor: La vuelta de The Clash reencarnado en Rancid.
Lo Peor: La falta de reconocimiento que ha tenido el disco.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 90 |
85 |
| Estadísticas |
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| 1 |   | | 2 |    | | 3 |   | | 4 |    | | 5 |    | | 6 |    | | 7 |    | | 8 |    | | 9 |    | | 10 |    | | Total Votos: 32 | |
| Tracklist |
01. Maxwell Murder
02. The 11th Hour
03. Roots Radicals
04. Time Bomb
05. Olympia Wa.
06. Lock, Step & Gone
07. Junkie Man
08. Listed M.I.A.
09. Ruby Soho
10. Daly City Train
11. Journey to the End of the East Bay
12. She's Automatic
13. Old Friend
14. Disorder and Disarray
15. The Wars End
16. You Don't Care Nothin'
17. As Wicked
18. Avenues & Alleyways
19. The Way I Feel |
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| Enlace |
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| Grupos relacionados |
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