Un romance cubierto de nieve. Esa es la idea con la que 36 Crazyfists juegan en su nuevo disco “A Snow Capped Romance” desde la portada hasta la última nota de “Waterhaul”. Idea interesante que refleja ala perfección la temática de sus canciones: experiencias personales basadas en el desamor, el odio y la decepción, términos fríos como la nieve, pero que gracias al excelente trabajo de Brock Lindow en la composición y escritura, dejan entrever esperanza, amor y consuelo en todo momento, y es que como el romance, estas sensaciones son calientes, y aunque estén cubiertas por nieve, tarde o temprano florecerán.
“Bitterness The Star” puso a este cuarteto de Anchorage, Alaska (USA) en el punto de mira de los fans al metal, al hardcore y el rock en general. Su especial forma de ver la música, su peculiar forma de expresar el hardcore metal y sobretodo sus grandes composiciones, les llevaron en primer lugar a firmar por Roadrunner Records, para después lograr encaramarse al podio del nuevo hardcore. Parece mentira que un estilo como ese, tan cerrado y muchas veces acusado de poco original y repetitivo, suena tan original, distinto, fresco y expresivo de la mano de 36 Crazyfists. Si “Bitterness The Star” era un gran disco, “A Snow Capped Romance” lo es más. El grupo ya no es una revelación, sino una realidad. Ya no son alumnos, son maestros. Se acabaron las comparaciones, ahora compararan con ellos.
Los elementos básicos no han variado demasiado en “A Snow Capped Romance” respecto a su anterior disco, puesto que siguen existiendo esos frenéticos cambios de ritmos, los riffs sincopados, agresivos y adictivos a partes iguales, la batería de Thomas Noonan realmente técnica y contundente y sobretodo la voz de Brock Lindow, un cantante único, capaz de dominar un amplio matiz de tonalidades y registros, con un timbre de voz exclusivo y que transmite con su voz las mismas o más sensaciones que el resto de instrumentos o las letras.
Además de los elementos que tanto éxito dieron a 36 Crazyfists, hay que añadir pequeñas pinceladas que sin variar mucho el resultado de sus composiciones, si que las han llevado a un nivel superior. Por ejemplo: Lindow ha perfeccionado mucho las letras. Ya no caen tan fácilmente en clichés de pesimismo y desesperación, ofreciendo elementos de positivismo, esperanza, superación, ganas de vivir... y aunque parezca una tontería, eso también afecta a la percepción que uno tiene del disco mientras lo escucha, puesto que se meten en el subconsciente y al finalizar el disco, la actitud del oyente es distinta. Atención, que esto no quiere decir que las canciones hablen de “¿a qué huelen las nubes?”, ni mucho menos. Otro detalle pequeño, pero interesante, es la mayor presencia de melodías y la mayor presencia del bajo de Mickey Whitney, que demuestra sus excelencias como bajista en momentos claves del disco, y de todos esos momentos yo me quedo con el trabajo que realiza en “Waterhaul”, ¡ojo a las secuencias que ejecuta a partir de la pausa del minuto 3!
No sé si lo habré dejado suficientemente claro, pero hasta este momento he tratado de hacer ver que los 36 Crazyfists de “A Snow Capped Romance” son los mismos que 36 Crazyfists de “Bitterness The Star” pero perfeccionados con los elementos que tan solo la experiencia da. Si esto está claro, ya podemos pasar a hablar de estos 38 minutos de música, repartidos en 11 temas, cada cual mejor que el anterior. Tal vez no haya singles en potencia ni canciones que se queden en la cabeza con una par de escuchas (incluso me aventuraría a decir que el disco es complejo y tarda en “entrar”), pero ¿para qué los quieren si sus intensos riffs de guitarra, sus gritos, sus melodías y sus letras se sobran y se bastan para enganchar?
Canciones como la inicial “At The End Of August” o “Bloodwork” sirven como demostración de que el éxito no se les ha subido la cabeza y no han perdido ni un ápice de intensidad en su sonido, o lo que es lo mismo, a diferencia de muchos otros grupos, no se han dejado seducir por las melodías sin sentido con tal de llegar a un público mayor, pero esto no significa que no tengan melodías. No se trata de canciones lentas, ni de largos fragmentos suaves, sino interludios dentro de las propias canciones que ofrecen un plus de variedad al conjunto del disco en general. Si a eso le sumamos que 36 Crazyfists son maestros del cambio de ritmo, el resultado se antoja felizmente explosivo. Como ejemplo nada mejor que dar una buena escucha a “Kenai”, “Skin And Atmosphere” o “Installing The Catheter”.
“A Snow Capped Romance” es un disco impresionante, me atrevería a decir que imprescindible dentro del mundo del hardcore metal, tanto que a estas alturas de año, no me parece osado decir que puede estar en muchas de las listas de “el mejor disco del 2004”.
Lo Mejor: La originalidad de su sonido, la calidad de todas las composiciones y la pequeña pero certera evolución que muestra el grupo.
Lo Peor: No sé que pensaréis, pero a mí se me hace corto.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 90 |
83 |
| Estadísticas |
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