Surgidos de California durante el año 1999, Lamb of God se ha sumado a ese cada vez mayor grupo de bandas jóvenes que mezclan el metal más actual con el sonido clásico de estilos más oscuros como el death, el black, el gothic o el doom.
Altamente influenciados por grupos de renombre como los más modernos Soilwork, Messhuggah o los suecos In Flames, así como por otros grupos de sonido más clásico como Dimmu Borgir, Craddle of Filth o Arch Enema, Lamb of God lanzaron en mayo de este año su disco “As the Palaces Burn”, que pone a nuestra disposición 10 canciones repletas de energía, buenas guitarras y oscuras y macabras letras que en general suenan muy bien.
La propuesta de Lamb of God, tal vez no resulte demasiado original para aquellos que estén más familiarizados al metal de toda la vida, aunque hay que reconocer que desde su estética (más propia del chándal metal) hasta algunos de sus sonidos, la banda busca unir dos mundos en principio enfrentados, como son el nuevo y el viejo metal, los pantalones adidas y las levitas negras. Lo mejor de todo es que lo logran. Uno puede estar en cualquiera de los dos bandos (aunque preferiría que no existiesen bandos), y disfrutar de “As the Palaces Burn”.
En lo meramente musical, desde el inicio con “Ruin”, uno puede empezar a construirse una idea del grupo. Riffs agudos acompañados por una martilleante batería en la que el doble bombo se hace imprescindible. Otro detalle ineludible para entender la música de este grupo es la voz de su cantante Randy Blythe, que tiene como principal defecto su falta de originalidad, ya que suena igual que la voz de cualquier grupo de metal oscuro, aunque cabe decir, que sabe hacer lo que hace, puesto que domina perfectamente el registro más gutural así como los berridos y gemidos que tanto protagonismo ganan en los momentos de máxima locura.
Canciones como la que da título al disco, “As the Palaces Burn”, o “In Defense of Our Good Name” muestran un sonido más hardcore, con la excelente batería de Chris Adler como protagonista. Hay que destacar que en “In Defense of Our Good Name” el sonido es mucho más moderno, similar al de grupos como Hatebreed o Raging Speedhorn.
Así queda más o menos resumido el sonido que encontraremos en el disco: canciones complejas más en la onda del black metal y otras más sencillas, rabiosas y directas, cortadas por el patrón del hardcore metal más agresivo. Ese es tal vez el gran problema del disco y el que imposibilita que tenga una mayor nota por mi parte, y es que el disco suena muy parejo casi todo el rato. Es cierto que las canciones normalmente son muy largas y dentro de las mismas encontramos variedad (olvidaos de los estribillos) de sonido, sobretodo en las guitarras, pero a veces la falta de ritmos novedosos o sorprendentes hacen que no se pueda distinguir entre canción y canción, y a la larga, la imposibilidad de sorpresa le resta vidilla al grupo.
Aun así, la calidad de la banda está fuera de toda duda, puesto que los instrumentos rozan siempre un nivel excelente, y a pesar de la modesta producción, se hace fácil la escucha del disco ya que no hay casi errores. Por ello y por su etiqueta de banda a caballo entre el metal de ahora y el de toda la vida, Lamb of God se merecen una buena escucha.
Lo Mejor: Los riffs de guitarra y su interesante mezcla de metal moderno y metal clásico.
Lo Peor: Canciones muy parejas, tras las primeras escuchas, deja de sorprender.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 80 |
84 |
| Estadísticas |
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| Tracklist |
01. Ruin
02. As The Palaces Burn
03. Purified
04. 11th Hour
05. For Your Malice
06. Boot Scraper
07. A Devil In God's Country
08. In Defense Of Our Good Name
09. Blood Junkie
10. Vigil |
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| Enlace |
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· Web Oficial |
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