“Controller” es la tercera referencia de estudio de Misery Signals, que desde Wisconsin demuestran como el metalcore más progresivo puede convertirse en algo bonito y preciosista por mucho que lo encierres en una cárcel de oscuro metal, breakdowns y llames a las armas a los habituales del pit.
Al igual que en los anteriores álbumes de la banda, las guitarras son sin duda su arma más poderosa. Por un lado porque tienen esos riffs cortantes y pesados que tanto gustan a los amantes de la contundencia distorsionada, a veces moviéndose a toda velocidad como en “Weight of the world” o “Parallels”, a veces simplemente llevando a rastras a la voz a través de los minutos, como en “Ebb and flow”. Por otro lado porque en este disco no sólo las guitarras no paran, sino que no precisan de complicados solos para destacar, ya que están rodeadas en todo momento por un halo de experimentación que dice mucho estos americanos. Y es que este “Controller” es una buena muestra de la ligera evolución que ha sufrido la banda ahora que Karl Schubach está plenamente afianzado en el micro, tras su entrada un tanto precipitada en el anterior álbum, derrochando fuerza y seguridad en sí mismo y sin ningún miedo al atreverse con pasajes melódicos, breves pero intensos, que no sólo no dan la sensación de haber sido metidos a rosca, sino que parecen diseñados por el sino especialmente para la pieza en cuestión, siendo “A certain death” el mejor ejemplo de ello.
Sin duda lo que más llama la atención del disco son los pasajes progresivos en los que el grupo da la sensación de sentirse tan a gusto que nos transmite ese sentimiento desde el principio. Aunque la rabia, la crudeza y la angustia estén ahí, no sabemos como, tras cada canción queda en el ambiente una sensación de bienestar muy agradable, lo que no evita que nuestro cuello parezca resentido y que nos transporten a un imaginario pit lleno de sudor y metal.
Al principio, el disco, quizá porque a veces la voz de Schubach puede pecar algo de monocromática, parece un tanto similar de parte a parte, pero las escuchas permiten disfrutar al oyente del gran trabajo de Stuart Ross y Ryan Morgan a las guitarras y de una excelente producción, a cargo de nuevo de Devin Townsend, quién también fuera productor de su “Of Malice and the Magnum Heart”, aportando contundencia y no dejando que nada se filtre o escape, ya que el sonido es compacto a más no poder, a lo que también ayudan y mucho los ritmos de Branden Morgan. Todo esto unido a un apartado lírico bastante apetitoso, hacen de este disco una obra bastante completa.
“Controller” no será el mejor disco metalcore del año, ni de la década. Tampoco tiene grandes temas que destaquen unos por encima de otros, pero ciertamente si nos dejamos llevar por su fuerza y sabemos disfrutar de su vertiente más progresiva, no hay duda de que tendremos aseguradas unas cuantas horas de disfrute para nuestras orejas.
Lo Mejor: Las guitarras y el rollo progresivo.
Lo Peor: Algunas veces puede resultar algo lineal.
|
| Zona-Zero |
Miembros |
| 80 |
85 |
| Estadísticas |
|
| 1 |   | | 2 |   | | 3 |   | | 4 |   | | 5 |   | | 6 |   | | 7 |   | | 8 |    | | 9 |    | | 10 |   | | Total Votos: 9 | |
|