Después de “Los Feliz”, disco en directo del que ya hemos hablado en esta sección, Chuck Ragan, ex vocalista de Hot Water Music, se dispuso a preparar un álbum de estudio en el que pudiera ofrecer unas versiones más pulidas de los temas. Concretamente, en “Feast or Famine” están incluidas cinco canciones de “Los Feliz”.
El folk es un estilo que puede enfocarse desde dos ángulos muy distintos: el que apuesta por el barroquismo, la introducción de orquestas y la experimentación (se me viene a la cabeza Sufjan Stevens, aunque no tenga casi nada ver con el señor que nos ocupa ahora mismo) y el que se decanta por la desnudez más íntima y cruda y por seguir los cánones más o menos establecidos. Éste último es el que ha elegido Chuck Ragan. Es cierto que en este trabajo se pueden oír violines, banjos, acordeones y otros instrumentos, y que hay arreglos interesantes, pero el hilo conductor es la voz, grave y poderosa, acompañada por la guitarra y la armónica en ocasiones. Se apuesta, pues, por una producción y un sonido sencillos que realzan el tono sincero e intimista de los temas.
En "Feast or Famine" podemos encontrar una gran variedad de sonidos, desde la casi agresividad de "The Boat", que da comienzo al disco con el único acompañamiento de las guitarras y unos sutiles coros, a las baladas como "Geraldine", que cuenta con la colaboración a las voces de Jolie Holland; pasando por la folclórica "California Burritos", animadísima y repleta de instrumentos (participan, entre otros, James Fearnley, acordeonista de The Pogues). Incluso hay temas con una innegable influencia de Johnny Cash ("Between the Lines"). No faltan las canciones desnudas, con los únicos componentes de voz y guitarra, como dije al principio, prueba de ello puede ser "Symmetry".
"Feast or Famine" es un disco de madurez, el que grabaría un vocalista entrado en años, con muchos kilómetros a las espaldas y bastante carga melancólica. No en vano, Chuck Ragan dejó su anterior grupo para poder pasar más tiempo con su familia. Con estas premisas sobre la mesa, está claro que lo que ofrece este disco no es originalidad ni estilos novedosos, sino los pensamientos más íntimos de un músico experimentado, transformados en notas de la manera más sencilla posible, pero la voz y las letras sinceras de Chuck Ragan consiguen dotarlo de una personalidad marcada.
Lo Mejor: La sinceridad y el sentimiento que desprenden las canciones.
Lo Peor: Falta de innovación.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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84 |
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