Si hay una época ideal para escuchar los discos más ligeros, directos y divertidos, ésa es sin duda el verano. Con el sol las ganas de fiesta son continuas, y determinados estilos de música encajan a la perfección con ese espíritu; la vida entre la playa y la calle y las noches de cachondeo tomando cervezas con los amigos. Gustos aparte, para eso aquí tenemos la música latina. Mientras, en Estados Unidos cualquiera sabe lo que toca, bien porque controla el tema, bien por cortesía de películas como "American Pie". Tirando hacia este caso por el tema de la nacionalidad yo recomiendo lo siguiente, los que todavía no tengan banda sonora para esta estación que llega que apunten: Big D And The Kids Table.
Dicho esto más de uno prejuzgará erróneamente, ya que el conjunto de Boston no hace algo tan típico como lo expuesto, pero sí igual de refrescante. Su música es básicamente ska-punk, aunque reúne también ritmos y sonidos propios del reggae o incluso del jazz. La verdad es que con siete integrantes e instrumentos como la melódica, la trompeta, el trombón o el saxofón lo difícil tiene que ser no salirse de un estilo en concreto.
En “Strictly Rude” encontramos lo que estos chicos llevan haciendo toda la vida. Estamos, de hecho, ante el disco que se esperaba de ellos: un popurrí de canciones de los estilos mencionados antes, sin demasiada concordancia entre ellas muchas veces y que, por este motivo, no constituyen un disco homogéneo ni propio para escuchar del tirón. Y eso que empieza muy bien, con cuatro temas muy pegadizos, pero a partir de ahí la irregularidad es desconcertante. Los dos cortes posteriores, orientados a gente de mentalidad musical abierta, consiguen cargarse la escucha por su falta de dinamismo. Desde este momento todo puede resumirse en la alternancia del ska y del reggae, unos temas más rápidos y otros más pausados, en general de calidad todos ellos, pero puestos en un orden desacertado.
Visto así parece que no estamos ante un buen trabajo, pero escuchándolo a fondo se llega a la conclusión de que su gran problema es el orden dado a las pistas. Tanta variación de ritmo y sonido en poco espacio descoloca mucho en la escucha, pero sin embargo si nos fijamos en las canciones una por una, o las agrupamos en bloques, se ve que tienen bastante nivel. Por un lado “Steady Riot”, “Noise Complaint”, “Souped-Up Vinyl”, “Fly Away”… alegran el día a cualquiera, por otro “Strictly Rude” o “Relocate The Beat” son ideales para momentos menos frenéticos. En otro plano queda “Hell On Earth”, de corte punk-rock, estilo que también es seña de identidad del grupo, aunque goce de poca presencia en este disco.
Sin ser su mejor álbum, Big D And The Kids Table han sido capaces de mantener un nivel notable en este “Strictly Rude”. Un trabajo sin sorpresas, pero de calidad. Un disco que debe ser tomado como una colección de buenas canciones para pasar ratos agradables, mover un poco el cuerpo y disfrutar. Y si es con sol, amigos y unas cervezas, mejor que mejor.
Lo Mejor: Ska y reggae de calidad, con varias canciones muy buenas y pegadizas.
Lo Peor: Habría sido mejor disco quitando algunos temas y reordenando los restantes.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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72 |
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